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EL CONOCIMIENTO COMO INSTRUMENTO

“Cuando Galileo hizo rodar sobre un plano inclinado las bolas cuyo peso había   señalado, o cuando Torricelli  hizo que el aire soportara un peso que él sabía igual a una columna de agua que le era conocida, cuando más tarde Stahl transformó metales en sales y éstas en metal, quitándole o volviéndole a poner algo, entonces los investigadores de la naturaleza comprendieron súbitamente algo, entendieron que la razón sólo reconoce  lo que ella misma produce, según su bosquejo, según su esquema, según su hipótesis.

Que la razón tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con las leyes constantes y tiene que obligar  a la naturaleza a responder, a preguntar”[1]

KANT

Los principios del entendimiento puro como reglas de aplicación de las categorías a la experiencia posible, constituyen un sistema que nos permite referirnos a priori a las experiencias y en esta referencia se tienen un uso matemático y dinámico.,

Los principios enunciados como matemáticos tienen una certeza intuitiva y son  los axiomas de la intuición y las anticipaciones de la percepción.   En los primeros, conocemos   a priori que los fenómenos en tanto que son representados como intuiciones en el espacio y en el tiempo, son cantidades  extensivas  en las cuales la representación  de las partes hace posible el todo; en los segundos, (anticipación de la percepción), lo real, o sea la sensación, anticipadamente  la conocemos  por grados de intensidad o de influencia en los sentidos. Los primeros principios se refieren a la categoría de cantidad y  los segundos a la categoría de cualidad.   No guardan una asimetría  con las categorías respectivas, ya que establecen un principio para las tres  categorías.

Los dos restantes principios son:   Analogías de la experiencia  (categorías de relación) y postulados  del pensamiento  empírico (categorías de modalidad), considerados por Kant  como dinámicos con una certeza discursiva, aunque perfecta guardan simetría. Existen tres analogías para las categorías de relación y tres postulados para las categorías de modalidad.

La diferencia entre matemáticos y dinámico   tiene que ver con el problema de que el conocimiento a priori de los   objetos de la experiencia aumente o no en algo el conocimiento.   Los matemáticos nos permiten aumentar y construir, los dinámicos nos permiten  poner en relación  los objetos con el modo  de conocer.

Los  principios de la razón pura como instrumentos,   mediante los cuales podemos aplicar   las categorías a la experiencia, nos posibilitan para movernos en un uso empírico del conocimiento  y no tienen  conocimiento más que de objetos de la experiencia;  de hecho las analogías y los postulados se van a fundar en la experiencia.

LAS ANALOGIAS DE LA EXPERIENCIA

El término  analogía también  existe en las matemáticas; de este término no nos ocuparemos en el momento; nos ocuparemos de la analogía filosófica.

La analogía matemática nos permite  mediante una comparación, por lo menos de tres  términos, construir un cuarto término. La analogía filosófica a partir de la igualdad de las tres   relaciones, permiten buscar la cuarta relación, pero no constitutivamente.  Kant dice que de esta cuarta relación yo ya tengo el principio mediante el cual puedo buscarlo en la experiencia.

La analogía no me permite construir, me permite conocer   a  priori la relación de las tres primeras relaciones y el cuarto miembro no lo construye.   La analogía tiene el principio mediante el cual yo puedo reconocer.

Benet dice que este término no tiene que ver con la cantidad, tiene que ver con la cualidad, estableciendo en esta forma la inferencia entre analogía matemática (analogía constitutiva) y la analogía filosófica como principio regulativo.

 La experiencia sólo es posible si las representaciones de los fenómenos se relacionan  necesariamente. Tenemos dos problemas: la necesidad  (a priori)  y la experiencia. Kant dice:

» La experiencia es posible mediante la representación de  un enlace de percepciones «[2].  La necesidad no puede ser inferida de simplemente ser aceptado por los objetos (percepción). La razón tiene un principio en el cual los fenómenos tienen relación necesaria.

La argumentación puede enunciarse así: «Mi percepción es siempre de fenómenos, mi conocimiento es de experiencias, pero mis percepciones no  me dicen nada de las relaciones objetivas entre los fenómenos; percibo la luz, no su relación. Por lo  tanto, debe existir un principio a priori que de razón  de la relación necesaria que existe entre los fenómenos»[3]. Para Kant todos los fenómenos están necesariamente relacionados, la experiencia es organizada. Las percepciones se enlazan  mediante una síntesis necesaria a priori, según su relación en el tiempo.

Existen tres argumentos que me posibilitan explicar lo anterior:

·        La experiencia me da los objetos relacionados.

·        Los objetos en cuanto son experimentados lo son a título de existentes,  ya que los objetos no tienen diferencia cualitativa en cuanto tales; no hay diferencia entre  una percepción y un acaecimiento. Por ejemplo, la luz  que me llega y un acaecimiento, como el cambio del papel tornasol, ambos a título de existentes, son de la misma naturaleza.

·        La existencia de los fenómenos se manifiesta sólo en relación con el tiempo

PRIMERA ANALOGIA

Principio   de la permanencia de la sustancia:  “La sustancia es permanente en todos los cambios de los fenómenos y su cantidad  ni aumenta ni disminuye en la naturaleza”.[4]

En todo el cambio  la sustancia es permanente y su cantidad ni aumenta ni disminuye. Si sólo  tengo conocimiento de objetos y éstos están en la experiencia y relacionados  con el tiempo, es en el tiempo  en el que deben ser pensados todos los fenómenos en lo permanente  y no pueden ser  percibidos sin esta reserva crítica.

Es importante destacar los dos sentidos  que el tiempo presenta desde la estética trascendental. Kant  es consciente de la ambivalencia. Tiempo general y tiempo no adjetivo, empírico. Estas  dos figuras  del tiempo se relacionan cuando Kant  dice:  “Una vez que yo sé que el tiempo es forma a priori , yo  ya puedo  hablar  del concepto   de tiempo  como totalidad”.

El tiempo como intuición tiene que tener una relación empírica. Como  totalidad el tiempo  absoluto debe  manejarse como un concepto  de tiempo. “Todos los fenómenos  están en el tiempo, y  sólo   en él  pueden ser expresadas   la simultaneidad y la sucesión,  como sustrato”.[5]

El tiempo  en que todos los fenómenos  son,  es tiempo  permanente, no es  un tiempo  empírico, es un  tiempo general.   El tiempo tiene tres modos: permanencia, simultaneidad y sucesión; modos que se relacionan  con las tres analogías de la experiencia.  Como los fenómenos son en el tiempo mi percepción es sucesiva, porque yo los sitúo en el tiempo antes  y después;   en filosofía el tiempo es cambio, es movimiento.

Si hay algo permanente es el tiempo general como condición  de posibilidad   de  los fenómenos, en él puedo establecer y determinar el cambio.  La sustancia como sustratum de lo real tiene dos sentidos en Kant:  sustancia como sujeto de predicación (sólo  puede   ser  sujeto)  y sustancia como aquello que permanece.

Lo permanente es el sustrato de la representación en la determinación  empírica del tiempo; es el tiempo en general, es el correlato de toda la existencia  de los fenómenos   y la condición    de posibilidad de toda unidad sintética de las percepciones.

El cambio  sólo afecta a los fenómenos en el tiempo, los fenómenos cambian  porque están en el tiempo.   Es   por eso que de  los modos de existencia en el tiempo (permanencia,  simultaneidad y sucesión), Kant  deduce    los tres modos de la sustancia por la permanencia en el tiempo;  razón por la cual  podemos aplicar  a los fenómenos la categoría de sustancia.

Es importante establecer  la diferencia entre cambio y alteración. La alteración se da en lo que no es permanente; si algo  se altera  es porque no es permanente.  El sujeto descubre que la sustancia cambia de T1 a T2 cuando la hemos  determinado; los accidentes  nos permiten descubrir  los cambios.

Los accidentes tienen una existencia no necesaria. Es la determinación de la sustancia,  y esto es la inherencia.  La subsistencia es la existencia de la sustancia. Los cambios  sólo  se dan  en lo permanente,  lo no permanente se altera. “ la permanencia es, pues,   una condición  necesaria, por la que únicamente pueden determinarse  los fenómenos  como cosas u objetos en una experiencia posible”[6]

¿Qué tipo  de representaciones sensibles me sirven de referente, de  mediación  para poder  pensar gracias a ellas el objeto como sustancia?

Yo de la sustancia no tengo  representaciones.  Tengo  representaciones de sus modos, de los cambios, de las figuras que hacen el tiempo; una de esas es la continuidad como permanencia, de algo que en su permanencia sin embargo si cambia. Sólo puedo reconocer el objeto pensándolo como permanente a través  de los cambios que sufre, aunque únicamente de él tenga representaciones. El objeto como sustancia lo puedo pensar pensándolo como permanente a través de los cambios.

SEGUNDA  ANALOGIA

Recordemos un poco   la mecánica cartesiana.  La materia es extensión, la cantidad de movimiento en el universo  es permanente y tiempo y espacio son conceptos.

Ya en Newton la reducción  materia a extensión no existe, los fenómenos están relacionados dinámicamente, existen  relaciones.  El tiempo en Newton tiene una característica  especial.   La causalidad en Descartes   se queda en el escolasticismo, causa eficiente, causa  formal, causa  material.   En Newton las relaciones causales son físico-matemáticas, existen  principios  que me permiten  predecir (especie de a priori) el comportamiento de una serie de fenómenos.

Kant enuncia el principio de la sucesión en el tiempo, según la ley de causalidad, así:  “Todos  los cambios acontecen   según la ley  del enlace de causa y efecto”.[7]

Los fenómenos (estados de las cosas) se suceden unos a otros en la experiencia;  la aprehensión  de la experiencia  debe también ser sucesiva.

Es menester distinguir  la aprehensión de lo múltiple de la experiencia y la aprehensión de lo múltiple en el fenómeno.  La primera está codificada en origen toda por mí, es una sucesión voluntaria casual; la segunda es una sucesión involuntaria, es casual, es independiente de mí.

¿Cómo sé yo que esa experiencia sucesiva que tengo del fenómeno se corresponde  con lo que los fenómenos son realmente? .  Los fenómenos  son sucesivos en la experiencia y en mi aprehensión  (sentido externo); yo recuerdo mis experiencias y las recuerdo sucesivamente (sentido  interno) y las  experimento también sucesivamente como me acontecen (sentido externo).

En algunas  aprehensiones de lo múltiple, la sucesividad en el sentido interno se corresponde  a la sucesividad en el fenómeno, lo cual me permite establecer la relación de causa-efecto.  Dos estados sucesivos de un mismo  fenómeno están enlazados de una manera  tal que siempre el primero precede al segundo y nunca a la inversa.   Ejemplo:  entre A y B; B siempre debe seguir a  A  y no A a B.

Las relaciones sucesivas necesarias que tienen  que ver con el principio de causalidad en los fenómenos, nosotros las podemos percibir, ya que “a priori” tenemos la analogía tomada del modo del tiempo; sucesión que nos dice en la experiencia que los fenómenos se siguen los unos a los otros.

En Kant la experiencia es organizada:  “Las leyes de la naturaleza, sin distinción, están sujetas a principios

superiores del entendimiento”.[8]   Esta  experiencia es organizada  porque yo  con los principios a priori puedo   organizarla.

La relación entre lo múltiple de la aprehensión en la experiencia y lo múltiple de la aprehensión en el fenómeno lo formula  Kant de la siguiente manera:  Las representaciones de las partes del fenómeno  siguen   unas a otras subjetivamente; nos preguntaríamos  ahora:  esa sucesión  es también objetiva?  Kant responde:  “Puede decirse que lo que hay de diverso en los fenómenos ha sido producido siempre sucesivamente en el espíritu”.[9]

La garantía inicial que tenemos es que la sucesión mía, mi sucesión, mi percepción, es también sucesiva. Para comprender  mejor  lo anterior analicemos los dos ejemplos de Kant:

Veo, por ejemplo, un barco descender la corriente del río; mi percepción del sitio que ocupa más abajo sigue o sucede a la que  más arriba  tenía. Lo veo primero arriba y luego abajo.    Este orden está determinado, es independiente de mí; esto corresponde a la aprehensión  de lo múltiple  del fenómeno.  Subjetivamente yo tengo la sucesividad  de que el barco en un antes estaba arriba y en un después abajo.  En el ejemplo de la casa, mis percepciones podrían comenzar por el techo y concluir por los cimientos; o bien, empezar por abajo y acabar por arriba.   En esta clase de percepción no existe

una determinación.   En el primer ejemplo Kant dice:  “El orden sucesivo de las percepciones en la aprehensión está, pues, aquí determinado y de él mismo es que depende”.[10]

El entendimiento ha expuesto la regla general y hace necesario el orden de las percepciones sucesivas.   La experiencia en el ejemplo del barco nos da  el caso que se somete a la regla.

En el segundo ejemplo, yo tengo la percepción de la cosa en un orden sucesivo, determinado por mí que me permite unir empíricamente los diversos elementos de mi aprehensión.  El entendimiento tiene como regla aprehender la casa sucesivamente (ya fuere de izquierda a derecha o de arriba hacia bajo);  la experiencia me ha puesto el caso.

La percepción que tengo de los fenómenos sucesivos se adecúa perfectamente a sucesión subjetiva.  El hecho de que yo perciba interiormente los fenómenos como subjetivos, se relaciona sin ningún inconveniente con que los fenómenos objetivamente lo sean,  porque yo no puedo pensar en algo que no le anteceda nada, yo no puedo establecer la aprehensión más que en esa sucesión .   «Cuando vemos  que algo sucede, siempre suponemos  que alguna  cosa le ha precedido, a quien una regla  general le ha precedido».[11]

Esta regla general del entendimiento puro de que todo lo que sucede tiene una causa, tiene su fundamento a priori, “es una condición de la unidad sintética de los fenómenos en el tiempo, es el fundamento de  la experiencia misma y por consiguiente precede a priori”[12]

Este principio está limitado en su simultaneidad, en  que causa y efecto pueden ser al mismo tiempo.   Ejemplo:  “Hace en un cuarto un calor que no hay en el aire libre.  Busco la causa y encuentro una chimenea encendida. Puedo considerar la chimenea como causa y al mismo tiempo como efecto, es decir,   el calor del cuarto y la  chimenea encendida son simultaneos”.[13]

La causa aquí es simultánea con el efecto; yo no puedo percibir el calor en el cuarto como anterior al fuego de la chimenea.   En este caso la causa es simultánea con el efecto;   para esto yo tengo un instrumento  para saber cuál es la causa o el efecto y ese instrumento es la experiencia,  la ciencia. La relación de uno y otro sigue determinada en el tiempo, en su unión dinámica; por eso puedo distinguirla.

Es importante destacar que en el momento se habla de un retorno a Kant,  y en los textos de filosofía de la ciencia se observa que los científicos modernos parten de los siguientes presupuestos:

Que la naturaleza se comporta regularmente permitiéndonos formular principios, leyes, causales, hipótesis, hacer predicciones.  Si observamos éste  no es más que el principio de causalidad; además, las ciencias  modernas consideran los fenómenos relacionados con este principio.

Desde Newton el principio de causalidad  ha tenido un tratamiento especial, permitiéndome predecir los estados finales; principio aceptado  por la mayoría de los filósofos de la ciencia.   La ciencia es necesariamente causal, a partir de la regularidad absoluta de la naturaleza nos permite decir que nada en el mundo es casual.

Con Newton se derrumbaron  las antiguas concepciones escolásticas, la configuración de una imagen lógica  del universo se la debemos a  él; pero los adelantos y descubrimientos científicos emplearon la dimensión newtoniana; no fué inválido su campo, quedó reducido a un uso doméstico.

Albert  Einstein, Max Planck  y otros físicos atómicos, establecieron postulados más generales; “Todo nuevo  descubrimiento científico va  en la perspectiva de buscar  una explicación y esa estructura de esa explicación es causal”.[14]

Es aquí donde Kant recobra su vigencia histórica. Demostró que el principio  de causalidad no se fundamenta en la experiencia misma, sino que la experimentación científica la está presuponiendo.

Recordemos de nuevo el párrafo que se encuentra en el prefacio de la segunda edición  de la Crítica de la Razón Pura de nuestro autor:  “Cuando Galileo hizo rodar sobre un plano inclinado las bolas cuyo peso había   señalado, o cuando Torricelli  hizo que el aire soportara un peso que él sabía igual a una columna de agua que le era conocida, cuando más tarde Stahl transformó metales en sales y éstas en metal, quitándole o volviéndole a poner algo, entonces los investigadores de la naturaleza comprendieron súbitamente algo, entendieron que la razón sólo reconoce  lo que ella misma produce, según su bosquejo, según su esquema, según su hipótesis. Que la razón tiene que anticiparse con los principios de sus juicios de acuerdo con las leyes constantes y tiene que obligar  a la naturaleza a responder, a preguntar”.[15]

Este  es el nervio de la Crítica de la Razón Pura desde el punto de vista epistemológico; es el resultado más fructífero de la deducción trascendental, es la posibilidad del por qué.

La experiencia posible es un sistema que tiene como nervio causa-efecto.  Modernamente tiene una pequeña alteración y es función, sin alterar el sentido de Kant.  Ya no nos preocupa cuál es la causa o efecto, sino la relación de una cosa con otra; en la relación no hay ningún  fenómeno suelto, por eso la experiencia es coherente.

Einstein reconoce en las siguientes palabras la importancia y validez que tuvo la   física newtoniana y por ende, el resultado del argumento Kantiano de la causalidad:  “Perdona Newton, tú encontraste el único camino que en tu  tiempo era posible para el hombre del pensamiento más agudo y de la fuerza creadora más grande.  Las concepciones que creaste determinan todavía nuestro empuje en el dominio de la física, aunque  vemos, en adelante, que si aspiramos  a una comprensión  profunda de su conjunto de relaciones,

ellas deben ser reemplazadas por otras más alejadas de la esfera de nuestra experiencia inmediata”.

Desde aquí podemos entender el sentido de la hipótesis en el método científico,   es anticipación de causalidad.   En el método científico sé muy bien lo que estoy buscando, estoy  determinado   por el principio de causalidad.  La comprobación en el método científico vive del principio de causalidad; las leyes del principio de causalidad, la relación de leyes y teorías del principio de causalidad. La explicación total del fenómeno no es la explicación causal que yo doy, pero sí hay un elemento para poderlo explicar causalmente y a priori.

¿Cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento causal en las ciencias sociales? En Kant naturaleza es todo aquello que se me puede manifestar fenoménicamente; fenoménicamente yo no puedo explicar los fenómenos sociales causualmente. Las  ciencias sociales  con causalidad  a lo único que pueden llegar es a descubrir fenómenos sociales, pero no a comprenderlos.

Este  es el punto de ruptura entre epistemólogos positivistas y críticos.  El hombre no es sólo objeto de descripción, sino que es ser de reflexión, y por eso  la libertad se gana, no se puede ganar descriptivamente.  Hay que concluir que la libertad sólo se gana con reflexión, hay que descubrir la libertad  reflexionando; la libertad  es transformación, es acción.

TERCERA ANALOGIA

Principio de simultaneidad.  Según la ley recíproca o comunidad. “ Todas las sustancias en tanto que pueden ser percibidas como simultáneas, en el espacio están en acción recíproca  general”.

Las sustancias en la realidad están relacionadas, no sólo es coexistencia sino acción recíproca.  “Las cosas son simultáneas cuando en la intuición empírica la percepción de una y de la otra se pueden seguir recíprocamente”.[16]  Los fenómenos  no existen aislados en la naturaleza, la experiencia es coherente.

Todas las cosas están en una relación; coexisten simultáneamente. La simultaneidad es la existencia de lo múltiple en el mismo tiempo. Al no poder percibir el tiempo mismo, se hace necesaria una regla general del entendimiento a priori.

La simultaneidad de las sustancias en el espacio sólo pueden conocerse en la experiencia, bajo la acción recíproca.  La percepción de una debe posibilitar la de la otra, su influjo es recíproco, la mutua causalidad.

La comunidad  permite que los objetos representados se enlacen u ocupen sus sitios respectivamente en el tiempo. “Esto es una influencia recíproca, es decir un comentario real de sustancia, sin el que la relación empírica de la simultaneidad no  podría hallarse en la experiencia”.[17] Sin comunidad toda  percepción del fenómeno en el espacio quedaría separada de los demás.  La experiencia comenzaría de nuevo en cada objeto.

Los fenómenos forman un compuesto, en tanto que están enlazados unos con otros.  Es por eso que las relaciones dinámicas son:  inherencia, consecuencia y  composición.   Esta coexistencia es la que me permite integrar el conocimiento.

Las analogías son los principios que determinan la existencia de los fenómenos en el tiempo según su relación en el tiempo. Relación con el tiempo mismo como magnitud, cantidad de existencia, duración. Relación con el tiempo, como serie (sucesión). Relaciones en el tiempo, como conjunto de toda existencia (simultaneidad).

Son la regla general del entendimiento puro por medio del cual sólo puedo recibir una unidad sintética; la experiencia según relaciones de tiempo, de determinación a priori.

Las analogías presentan la unidad de la naturaleza bajo ciertos exponentes que expresan la relación  con la unidad del tiempo de la percepción.

POSTULADOS DEL PENSAMIENTO EMPIRICO EN GENERAL

1.      Lo que conviene con las condiciones formales de la  experiencia (intuiciones y conceptos) es posible.

2.      Lo que está en conexión con las condiciones materiales de la experiencia (de la  sensación) es real.

3.      Aquello cuya conexión con lo real está determinado según condiciones universales de la experiencia (existe  necesariamente).

En la categoría de relación, las analogías eran diferentes a las matemáticas.  Nos referimos a las analogías filosóficas, no acontece ahora con los postulados que sí son los mismos que las matemáticas.  Postulado es una proporción práctica que no tiene sino la síntesis por la cual nombramos un objeto  y emitimos un concepto y no puede ser demostrado.

La función lógica de modalidad tiene de particular que no está directamente implicada en  la construcción de los objetos (ni en su relación), sino que los asocia ya construidos con nuestras facultades, gracias a lo cual calificamos a los objetos en posibles, reales y necesarios. “ Los principios de modalidad no aumentan el concepto del cual se predica, sólo  expresan la relación con la facultad de conocer”[18].

El postulado de la posibilidad de las cosas exige que el concepto de éstas convenga con las condiciones formales de una experiencia en general.

En los principios anteriores hemos hablado de objetos, cualificables, cuantificables, relacionables.  Aquí  hablamos  de  los objetos  como posibles, reales, como necesarios.  Los postulados se aplican a la existencia.

Más adelante Kant, en la Metafísica de las Costumbres, nos habla de los imperativos hipotéticos e imperativos categóricos. Los primeros tiene que ver con  lo posible y con lo real y los segundos tienen que ver con lo necesario;  y nos trae los tres juicios: juicio problema, juicio acertórico y  juicio apodíctico.

La falta de contradicción (condición lógica) no basta para la realidad objetiva del concepto (para  la posibilidad de un objeto).  Tales conceptos formados no pueden recibir el carácter de su posibilidad más que a posteriori o empíricamente.

Las invenciones en donde no se toma como guía la experiencia ni se deriva de ella, tales como: sustancia presente en el espacio sin llenarlo (éter), fuerza   espiritual para intuir el futuro (premonición)  y las facultades del espíritu para estar en comunicación con otros hombres en el pensamiento (telepatía), aunque no  encierran contradicciones, no pueden pretender una realidad objetiva.

El predicado de existencia es distinto a todos los demás y es mucho más importante tener $1.000.oo en el bolsillo, que pensar $10.000.oo. Así el predicado “Tengo $10.000.oo” signifique más que el “Tengo $1.000.oo en el bolsillo”; es más importante tenerlos que simplemente pensarlos.  Este es el privilegio que tiene el predicado de existencia.

Hay un problema: el predicado de existencia tiene que ver a partir de un principio trascendental, de un postulado del pensar empírico, porque resulta  que del sentido de la existencia de la cosa en sí tampoco es que yo sepa mucho.

Yo si se que existen objetos reales fuera de mí;  se que las representaciones que tengo tienen una procedencia, que no son productos míos, sé que todas mis experiencias son objeto de conocimiento objetivo y que no puedo extender el uso de mis conceptos mas allá de la experiencia y que la razón por si misma no puede darme una respuesta, se que la experiencia misma es una especie de conocimiento, pero como bien lo dice Kant : No  todos los conocimientos  proceden de experiencia ya que » sólo conocemos a priori en las cosas lo que hemos puesto en ellas».[19]

[1] Kant, Immanuel. Crítica de la Razón Pura: Estética trascendental y  Analítica Trascendental. Trad. De José  Perrojo.120ª.Ed. Buenos aires: Losada, 198,  pág. 130.

[2] Referido por el profesor Guillermo Hoyos Vásquez.

[3] Kant, Immanuel.. Crítica de la Razón Pura: Estética trascendental y  Analítica Trascendental. Trad. De José  Perrojo.120ª.Ed. Buenos aires: Losada, 198, pág. 314

[4]  KANT, Immanuel.. Op.Cit,  pág. 318

[5] Referido por el Profesor Guillermo Hoyos Vasquez

[6] IBIDEN, pág. 323

[7] KANT, Inmanuel . Op. Cit.. pág. 385

[8] KANT, Immanuel.  . Op. Cit.. pág. 301

[9] IBIDEN, pág.325

[10] KANT, Immanuel.. Op. Cit.. pág. 327

[11] IBIDEN, pág.328

[12] IBIDEN, pág.329

[13] IBIDEN Pag. 333

[14] Referido por el Profesor Guillermo Hoyos Vasquez

[15] IBIDEN pág. 130

[16] IBIDEN, pág. 338

[17] IBIDEN, pág.342

[18] KANT, Immanuel.  . Op. Cit.. pág. 344

[19] KANT, Immanuel.  . Op. Cit.. pág. 131

Immanuel Kant

Filósofo alemán, considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna. Nacido en Königsberg (ahora, Kaliningrado, Rusia) el 22 de abril de 1724, Kant se educó en el Collegium Fredericianum y en la Universidad de Königsberg. En la escuela estudió sobre todo a los clásicos y en la universidad, física y matemáticas. Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estudios universitarios y ganarse la vida como tutor privado. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y obtuvo el doctorado. Después, enseñó en la universidad durante 15 años, y dio conferencias primero de ciencia y matemáticas, para llegar de forma paulatina a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía.

En 1770 se le designó profesor de lógica y metafísica. Durante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor profesoral y atrayendo a un gran número de estudiantes a Königsberg.

La piedra angular de la filosofía de Kant, a veces llamada filosofía crítica o teoría Kantiana del conocimiento se halla expuesta en su Crítica de la razón pura (1781) y en los Prolegómenos a toda metafísica del porvenir que haya poder presentarse como una ciencia (1783) en las que examinó las bases del conocimiento humano exponiendo una epistemología individual. » Todos nuestros conocimientos», afirma Kant, » comienzan con la experiencia, pero no todos nuestros conocimientos derivan de la experiencia «. La ciencia se basa, por lo tanto, en la existencia de juicios sintéticos a priori.  Se dice  que La  » revolución Copernicana » que Kant introduce en la historia de la filosofía radica  en esta afirmación.

Kant consideraba los objetos del mundo material como incognoscibles en esencia; desde el punto de vista de la razón, sirven tan sólo como materia pura a partir de la cual se nutren las sensaciones.

No podemos conocer la cosa en si, -nos  dice Kant-, sino tan sólo la cosa tal como aparece, es decir, el fenómeno.  La realidad es la realidad conocida y es trascendental, como lo es  «el conocimiento de las condiciones de posibilidad de la experiencia».

En la Metafísica de la ética (1797) Kant describe su sistema ético, basado en la idea de que la razón es la autoridad última de la moral. Afirmaba en sus páginas que los actos de cualquier clase han de ser emprendidos desde un sentido del deber que dictase la razón, y que ningún acto realizado por conveniencia o sólo por obediencia a la ley o costumbre puede considerarse como moral. El imperativo categórico es la base de la moral y fue resumido por Kant en estas palabras claves: «Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza».

Kant ha tenido mayor influencia que ningún otro filósofo de la era moderna. La filosofía kantiana, y en especial como la desarrolló el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, estableció los cimientos sobre los que se edificó la estructura básica del pensamiento de Karl Marx. El método dialéctico, utilizado tanto por Hegel como por Karl Marx, fue un desarrollo del método de razonamiento articulado por antinomias que Kant aplicó.

En 1798, ya retirado de la docencia universitaria, publicó un epítome donde se contenía una expresión de sus ideas en materia religiosa. Kant murió el 12 de febrero de 1804 en Königsberg.

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