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Huellas de tierra y olvido

EL HUMANISMO COMO ESCUELA ADMINISTRATIVA

La escuela humanista de la Administración tiene una herencia histórica que se remonta a los orígenes de la sociedad. No podemos hablar de trabajo como transformación del mundo que no sea para el hombre y hecho por el hombre; no obstante, como conjunto de ideas, conceptos, conocimientos y técnicas que conforman un armazón teórica aparece, a principios del presente siglo, a través de una concepción del trabajo como dignificación de hombre.

Referencia histórica.

Con la acumulación original del capital, el origen de la desigualdad entre los hombres y la emergencia de la revolución industrial aparece la mecanización del trabajo, la simplificación de operaciones. Poco a poco, los artesanos, cofradías de oficios, se acabaron al ser desplazadas por la naciente máquina, dando comienzo a la Revolución Industrial y a todos los vicios instaurados y fomentados por un naciente capitalismo a espaldas del trabajador.

La  clase trabajadora cada día se pauperrizó más, viéndose obligada a  vender su fuerza de trabajo en condiciones infrahumanas, con jornadas de 10 y 12 horas, sin seguridad social que lo protegiera contra riesgos de enfermar y conservar su capacidad de ganancia:  Al naciente capitalismo no le interesaba sino la prosperidad económica de sus empresas. En esta forma, se fue abriendo paso el individualismo posesivo como expresión de las viejas ideas liberales expresadas por Locke, Hobbes, Rouseau y los  grandes teóricos contractuales de los siglos XVII y XVIII y promulgadas luego por Adam Smith (1723 – 1790) quien defendió la especialización del trabajo orientado a los estudios de tiempos y movimientos. Entre los más destacados de esta escuela podemos mencionar a David Ricardo y John Stuart Mill.

 

Bajo la influencia filosófica de estos exponentes el individualismo posesivo se sumó a las concepciones de los colonizadores ingleses, especialmente al de los emigrantes ingleses que se establecieron en Pensilvania, los  que bajo la concepción calvinista de la historia se instauraron en los Estados  Unidos, emergiendo como una nueva clase empresarial que aplicó las viejas ideas planteadas por la Escuela Liberal Inglesa, fundamentada en la competencia individual, la libre empresa y la productividad del capital, anidándose finalmente en la naciente industria Norteamericana.

 

Una concepción pragmática del mundo expuesta por Willian James; su concepción liberal de la historia y la insobornable exigencia de resultados comprobables en la práctica,  aunada a la gran corriente positivista, marcan el pensamiento norteamericano de la sociedad y de las empresas.

 

Esta concepción más tarde fue retomada por Taylor quien fundamentó la mal llamada “Administración Científica de las empresas”;  su herencia empírista inglesa, donde sus principales fundamentos fueron la concepción mecanicista de la empresa y los trabajadores y la cuantificación de sus tareas como presupuesto de propiedad de las mismas.

 

Dentro de este marco conceptual podemos ubicar a  Fayol en Francia  con su doctrina administrativa, a Max Weber en Alemania con su teoría sobre la organización basada en la racionalidad como una necesidad objetiva.

 

Dentro de este campo doctrinario emerge el Taylorismo producto de la consolidación económica y política de los Estados Unidos; se podría decir que la clase trabajadora había perdido todo, excepto las cadenas que lo mantenían atado a su trabajo.

 

A la par que el capitalismo se posesionaba, la clase trabajadora  reclamaba una concepción más humana del trabajo. Es el momento en el cual surgen las luchas de la clase trabajadora con la formación de sindicatos, el Manifiesto del Partido Comunista, el avance del Partido Social Demócrata en Alemania y  la promulgación de leyes que dieron nacimiento a la seguridad social como protección de la clase trabajadora, especialmente en Alemania con el canciller Bismark.

 

Los principios de igualdad, solidaridad y fraternidad que motivaron la Revolución Francesa con Roussau y en general los principios de libertad expresados en el pensamiento ilustrado, hicieron posible la  secularización de las ideas socialistas en todo el mundo. En síntesis, podemos identificar como antecedentes de esta situación histórica los siguientes aspectos:

 

  • Crisis del capitalismo – Gran depresión de los años 1920 a 1930.
  • Agudización de los grandes conflictos laborales.
  • Incremento de la especialización en la producción.
  • El progreso tecnológico y científico, la rutinización.

 

Como una respuesta a estas circunstancias históricas que se viven a finales y comienzos de siglo, la evolución de una nueva concepción de los valores humanos, como categorías histórico- sociales del hombre, dieron estructura a las modernas ciencias sociales. Ciencias que nos hablan del hombre y cuya esencia es la transformación del mundo mediante la objetivación del trabajo. De ahí la necesidad de una concepción más humana de la sociedad, de la empresa.

 

La escuela de Relaciones Humanas

 

Frente al escepticismo fundamentado en la creencia de un “Hombre Económico”, surge de la crisis la de “hombre como un ser social”. La primera concepción corresponde al enfoque cientificista clásico, aplicado en la Bethlehen Steel por Taylor, en los procesos de producción de la  organización, sin mirar el sujeto productivo o lado humano de la organización. La segunda u otra cara del espejo, nos posibilita mirar científicamente al hombre y su esencia  de vivir en sociedad.

 

Como lo dice Hernández y Rodríguez, el enfoque científico de la administración “no es malo en si mismo” lo que es malo es “su abuso o exceso”.[1]  Se pretende desatanizar las críticas hechas a este enfoque con el objeto de mirar más de cerca sus presupuestos y la forma como su cientificismo sigue presente en nuestras organizaciones, sin tener en cuenta al hombre como artesano sin límites que a través de su trabajo construye mundo y se construye a sí mismo.

 

Por otra parte, la escuela de relaciones humanas mira el hombre como una unidad biosicosocial; o sea, un sujeto biológico que se mueve en un medio ambiente social, familiar y empresarial que tiene motivaciones y cuya mayor expresión  es el reconocimiento del otro como su semejante y el mantenimiento de relaciones objetivas  e intersubjetivas.

 

 Los primeros estudios fueron hechos por Elton Mayo, psicológico australiano, en el año de 1924 en la compañía Western Electric, ubicada en Hawthorne, en las cercanías de Chicago y bajo el patrocinio de la fundación Rochefeller.

 

En un comienzo sus experimentos fueron hechos sobre las condiciones ambientales de trabajo como:  Luminosidad, ruido y fatiga, las que arrojaron resultados satisfactorios, ya que la productividad del grupo experimental era casi igual.

 

A pesar de estos resultados, Mayo realizó un segundo experimento utilizando la técnica de entrevista, la cual la aplicó a cerca de 22.000 trabajadores. De las entrevistas realizadas Mayo pudo inferir que las entrevistas permitían a los trabajadores expresar sus problemas y emociones más libremente, logrando con ésto tener percepción sobre la actitud individual de su vida y situación personal frente al mundo. Además, esta percepción y conocimiento de sí mismo les posibilitaba mayor socialización con sus compañeros de trabajo y una mejor relación con la administración.[2]

 

Los hallazgos hechos por Mayo en sus estudios en la planta Kawthorne de la Western, demostraron la existencia de que el componente humano está en estrecha relación  con la productividad de las empresas, ya que este factor tiene mucho que ver con los sentimientos y estados de ánimo y factores asociados a la naturaleza biopsicosocial humana, corroborando cómo la  técnica de entrevista permitía a los obreros descargar sus emociones al obtener una mayor higiene mental de ellos, de su familia,  de la compañía y  de sus roles sociales.

 

“Nuestra identidad individual es el relato de los hechos que hemos seleccionado, que hemos unido con un sentido, los cuales los hemos seleccionado y configurado desde los relatos que nos contaron en nuestra familia y en nuestra comunidad. Estos relatos estructurados sobre el mundo, sobre nosotros, sobre la vida, el amor, el éxito, etc., son patrones recurrentes de afirmaciones que hemos escuchado en nuestra historia, y que hemos asumido como la realidad del mundo”.[3]

 

Más adelante, en el año de 1931 Mayo logra realizar otro estudio orientado al observar las variaciones de productividad con relación a los incentivos económicos. Igualmente, Mayo pudo establecer, en contra de la concepción economicista humana, que estos estímulos tenían poca repercusión en el factor productividad de la compañía, ya que los obreros en sus relaciones e interacciones que se tienen en la empresa de manera informal, van conformando grupos sociales con relaciones muy estrechas  que determinan la conducta individual y establecen normas de comportamiento y valores.

 

Aportes de la Escuela Humanista.  

 

Los resultados obtenidos en sus estudios de la planta de Hawartone  demostraron, desde su contexto histórico hasta nuestros días, que si bien es importante un enfoque científico de la producción desde la perspectiva del taylorismo, éste por sí solo no determinaba la productividad de las empresas, siendo indispensable mirar al hombre en su esencia humana, como un ser con sentimientos y, sobre todo, como un hombre que trabaja, interactúa y se relaciona con otros  hombres en la empresa y en el medio ambiente.

 

La concepción racionalista del trabajo que manejaba un concepto caricaturezco del hombre con una corta visión,  sede el paso a la visión humanista  impulsada por la escuela de “Relaciones humanas”, en la cual se rescata su esencia, la dimensión social de su vida, como un ser con aptitudes, sentimientos e interacciones con los demás que deben estudiarse científicamente.  “El hombre es un FIN en sí mismo, no es un MEDIO, ni como ciudadano, ni como TRABAJADOR – CONSUMIDOR.   La sociedad debe existir para el HOMBRE y no el HOMBRE para la SOCIEDAD. Los fines de la SOCIEDAD y de sus Organizaciones deben integrarse con los fines de las personas que forman parte de ella”.[4]

 

En oposición a la lógica racional–económica  expresada en la teoría clásica de la administración y cuyos fundamentos los encontramos en la expresión del individualismo posesivo y su “ética individualista”, emerge la concepción humana de la administración, la cual integra la lógica de los sentimientos como valor humano fundamental; la lógica de la eficiencia como valor productivo de la empresa y la necesidad de una interacción entre hombre, sociedad y las organizaciones con fundamentos que nos hablan de una “Ética Social”.

 

Es dentro de este contexto que reside la importancia de la Gerencia de Recursos Humanos en la organización, porque en el uso del saber científico el más profesional tendrá que  sensibilizarse  a los valores éticos.

 

Las organizaciones no son un mero aparato económico racional, son seres sociales. Al respecto Harold nos dice: “Las organizaciones son personas, las organizaciones son grupos, las organizaciones son organizaciones.    Los gerentes administran personas, los gerentes administran y manejan grupos y los gerentes administran empresas. Los gerentes son personas, los gerentes son miembros de los grupos, y los gerentes son miembros de las empresas”[5][6]

 

Desarrollo del Humanismo Empresarial.

 

Los estudios realizados por Elton Mayo abrieron el camino a diferentes estudios y análisis, desde las ciencias sociales, en especial de la psicología social, entre los cuales podemos destacar los aportes de la Escuela Behaviorista, especialmente a Lewin, en su teoría de campo. Festinger, con la teoría de la disonancia cognitiva, aporta importantes elementos en la comprensión del comportamiento humano y de la naturaleza compleja del hombre.

 

Dichas teorías sugieren que el comportamiento humano puede estudiarse desde tres enfoques:  El hombre como modelo de sistema abierto, como un ser que realiza transacciones y cuyo comportamiento reclama un referente objetivo.

 

La concepción del hombre como ser que está constantemente en movimiento en su cotidianidad, ya sea dentro de la empresa, el medio ambiente y la familia, rescata su integridad como ser y a la vez su esencia social, y es a partir de este proceso de intercambio de roles como dice Heller que:  “El hombre llega a ser individuo en la medida que produce su yo una síntesis, transforma conscientemente los objetos y aspiraciones sociales en objetos y aspiraciones suyas particulares y socializa la particularidad”,[7] correspondiendo a una actitud libre del ser humano hacia la integración como sujeto social, por medio de una interacción que realiza con los demás  y se construye a si mismo y construye mundo, llámese  organización, familia o sociedad.

 

Este papel protagónico del ser humano como sujeto social posibilita la apertura de una nueva concepción de la organización, en la cual las ciencias sociales han demostrado la necesidad de estudiar científicamente el lado humano de la organización, que en forma elocuente es expuesta por Mcgregor como la necesidad de que el administrador pueda utilizar sabiamente los conocimientos científicos.   Al respecto nos dice:

 

“No pasará mucho tiempo antes de que un gerente competente, como cualquier otro profesional en el ejercicio de su especialidad, necesite estar lo suficientemente versado en las disciplinas científicas relacionadas con su actividad a fín de poder entender la literatura y calibrar la exactitud de las conclusiones y las pretensiones científicas”[8]

 

Estando de acuerdo con Dávila cuando dice que es necesario analizar a Mcgregor con el fin de no esquematizar su pensamiento, es bueno destacar que dentro de sus conceptos, el Gerente de Recursos Humanos no necesita ser un científico, pero tiene que poseer los conocimientos científicos; siendo ésta la forma de eliminar los obstáculos epistemológicos que a manera de supuestos existen sobre la naturaleza y conducta humana, como lo expresa en su libro : “Muchos de los intentos por  controlar la naturaleza humana violan directamente la naturaleza del hombre”[9].

 

Constituye lo anterior la piedra angular del aporte de la escuela humanista a la administración, y porque no decirlo del comportamiento gerencial, y es desde esta premisa que Mcgregor se nos presenta con una propuesta de un “Humanismo Científico Natural”,  en el caso del comportamiento humano en la organización.

 

A pesar de decirse que la concepción humanista de la organización es la misma corriente teórica con diferentes denominaciones, porque sus conceptos comparten los mismos supuestos teóricos y los mismos valores frente al orden económico y político que  comporta la empresa capitalista, desde la perspectiva de Mcgregor el trabajo debe ser una actividad del hombre tan natural como jugar o descansar y ser una fuente de satisfacción.

 

Para Mcgregor, el hombre como sujeto epistémico asume responsabilidades que le ayudan a dirigir, orientar y controlar su proyecto de vida con el posterior desarrollo de su imaginación y creatividad, para resolver los problemas de la organización, de  la familia y  de la sociedad.

 

 

BIOÉTICA  Y POSMODERNIDAD

 

 

 

  «Quizá  esté yo equivocado y tu tengas la  razón,

  Quizá con un esfuerzo a la verdad nos encontremos…»

K.Popper

 

 

Introducción

 

 

 

El fantasma de la irracionalidad ha despedido al siglo, abriendo las puertas al laberinto del nuevo milenio, con una embriaguez espiritual que corresponde a lo que hoy llamamos nueva época,  la cual ha extendido la  mano a un cúmulo de creencias y supersticiones que, a manera de telaraña, extiende sus hilos sutiles y siniestros amenazando con borrar todo vestigio de ciencia, de verdad y de ética,  entregando, a su vez, sus principios y  fundamentos a los integrismos religiosos,  al espiritismo, a la astrología, al gnosticismo y a otras corrientes que se abren paso en medio de la incertidumbre que padece el hombre y cuyas imágenes se comercializan de mil formas, y se  denominan así mismas como: Paradigma emergente,  NEW AGE  o nuevos tiempos para la humanidad.

 

  1. LA MODERNIDAD Y LA POSMODERNIDAD

 

  1. 1  El comienzo de un  cambio de  paradigma

 

Corresponde a una crisis  anunciada, a un momento histórico que  muchos han llamado un «giro epocal», o paso de la  modernidad a la posmodernidad. La cual  podemos ubicar desde la década de los años cincuentas en adelante, con la  condena a muerte de la razón ilustrada, la ciencia, la verdad  y hasta la  misma historia. No sólo se  habla de una crisis de los fundamentos del conocimiento científico, sino también del filosófico y, en general, estamos ante una crisis de los fundamentos del pensamiento.

 

La idea iluminista de progreso vigente en los últimos siglos  fue la fe en un mito que veía en el desarrollo de la ciencia y de la técnica,  el viejo sueño del elíxir de la larga vida, de la alquimia, la desaparición del dolor, de la enfermedad, de la pobreza y la superación del sentido  trágico de la historia; el sueño de un mundo perfecto, mundo sin enfermedades, sin pobreza, poseedor de la piedra filosofal ha entrado en crisis.

 

Una crisis que genera incertidumbre en las categorías que definen y afectan al ser humano, precisamente en un momento en que la explosión y el volumen de conocimientos parecen no tener límites.

 

El escritor Checo Vaclav Havel, nos habla del «doloroso parto de una nueva era». Y dice que «hay razones para creer que la edad moderna ha terminado», y que «muchos signos indican que en verdad estamos atravesando un período de transición en el cual algo se está yendo y otra cosa está naciendo mediante un parto doloroso».

 

  1. 2  Crisis de la modernidad

 

El cuestionamiento está dirigido especialmente, hacia el «logos científico tradicional», es decir, hacia los criterios que rigen la «cientificidad» de un proceso lógico y los soportes de su racionalidad, que marcan los límites inclusivos y exclusivos del saber científico.

 

Esta situación no es algo superficial, ni coyuntural; el problema es mucho más profundo y serio: su raíz llega hasta las estructuras lógicas de nuestra mente, hasta los procesos que sigue nuestra razón en el modo de conceptualizar y dar sentido a la  existencia humana, a nuestras  creencias y realidades. Por ello, este problema desafía nuestro modo de entender, reta nuestra lógica, reclama un alerta, pide mayor sensibilidad intelectual y ética, exige una actitud crítica constante, y todo ello bajo la amenaza de dejar sin rumbo y sin sentido nuestros conocimientos considerados como los más seguros por estar formados  en   las ciencias básicas,  pilares de la ciencia.

 

La fe en la razón y en la verdad con la consiguiente idea de progreso y libertad, el desarrollo de la ciencia y su necesaria promesa de una vida mejor para todos, fue nuestro principio de esperanza; nuestro sueño moderno de edificar, desde el racionalismo científico, un mundo plenamente adecuado a la humanidad del hombre, un faro   que alumbrara nuestro camino.

 

  1. 3  Emergencia de la Posmodernidad

 

La  década de  los sesentas se  considera década prodigiosa; fue un atentado a plena luz del día contra la suficiencia cómoda del poder, la arrogancia de la sociedad de consumo y los formalismos inexplicables de una civilización conforme y tenebrosa. Tenebrosa de ser, tenebrosa de darle al hombre la opción de cambiar su destino colectivo y de rescatar sus bondades esenciales, tenebrosa de rasgar los velos de las apariencias. Fue el tiempo cuando se cuestionaron las conquistas de la modernidad; los conceptos de ciencia, verdad y  democracia  fueron puestos en cuarentena; fue el tiempo de las rupturas  y anarquismos epistemológicos, cuando se gritaba a los cuatro vientos que sólo la imaginación tenía derecho al poder. Se puso en jaque la razón y la lógica; la imaginación pedía su escaño en la dirección del mundo y la oportunidad de decidir  en favor de los sueños. 

 

Una cuestionamiento extraordinariamente profundo nos dejó la década de los  sesentas, del cual la sociedad de comienzos de siglo no ha encontrado todavía una respuesta. Ernest Bloch  ganador del premio Nobel de la paz de 1.967 decía que: “ El nihilismo y la metafísica de la esperanza, eran las únicas alternativas de nuestro tiempo”. Por eso propuso el espíritu de la esperanza y el espíritu de la utopía como principios rectores de la historia individual y social.

 

Dentro de este contexto, emerge la posmodernidad, como  una respuesta al espíritu   de la época. La posmodernidad exige responsabilidad y compromiso, reclama una ética de la alteridad,  una capacidad de dialogo; y el reconocimiento del otro como sujeto de interlocución, su posibilidad de argumentar, de disentir y generar consensos son condiciones centrales para la construcción de nuevos referentes éticos.

 

Se trata de una inserción en lo contingente, lo discontinuo, y un repensamiento de las fronteras que caracterizan la existencia humana, Ilya Prigogine afirma que «estamos llegando al final de la ciencia convencional»; es decir, de la ciencia determinista, lineal y homogénea, y presenciamos el surgimiento de una conciencia de la discontinuidad, de la no linealidad, de la diferencia y de la necesidad del diálogo».[10]

 

En  esta perspectiva nace la BIOÉTICA  como un puente Interdisciplinario, pluralista  entre la vida, la sociedad y la ética en donde se destaca la solidaridad y la compasión como aspectos esenciales para un entendimiento más  humano y  vivencial, para tener así la oportunidad tan anhelada  por todos, de compartir, experimentar y  experienciar el mundo, nos dice Savater que:   “ Hay que superar esa indolencia mental y moral que lleva a no reflexionar sobre el mundo posible, a no plantearse una nueva filosofía política y quizás una nueva forma de gozar y disfrutar de la vida.“[11]  

 

La posibilidad de una ética civil, como nuevo referente cultural para imaginar el desarrollo humano, necesariamente nos convoca a considerar a los agentes de socialización como mediadores sociales. Es importante el papel protagónico que tiene la familia, la escuela, la universidad y los medios de comunicación en la construcción de nuevos referentes éticos; en los que la autonomía del sujeto se constituye como condición central de la convivencia, asumida ésta como experiencia intersubjetiva y comunicativa.

 

La reflexión ética contemporánea destaca el saber práctico de la dimensión ética, identificando una serie de campos problemáticos de vital importancia para el Desarrollo Humano como son: la BIOÉTICA; la ética ecológica; la ética la sexual; la ética de la empresa; la ética de la comunicación; entre otras.

 

Se sugiere que, ubicándonos en el contexto del ethos moderno, se asuma la ética civil o ciudadana como un nuevo marco valorativo – normativo desde el cual repensar el Desarrollo humano. También se sugiere se aborden los escenarios y los agentes de socialización, tales como los medios de comunicación y la ciudad como espacios educativos en los que se generan los referentes culturales y éticos.

 

Las teorías éticas contemporáneas destacan la relevancia fundamental del lenguaje y la comunicación y puntualizan su incidencia en el contexto de la intersubjetividad; destacan el papel que la palabra y la argumentación tienen en la conformación de proyectos de convivencia justa y en el reconocimiento activo del otro.

 

Es importante reflexionar éticamente desde  la cotidianeidad. En  este sentido,  el mejor  comportamiento ético podría devenir de las palabras de Confucio: «No hagas a otro lo que para ti no quieras». Este sabio principio moral, también tiene  su versión  positiva en  el Evangelio  que cita: «amar  al prójimo como a ti mismo» o el imperativo categórico Kantiano “ obra del tal que uses la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre a la vez como fin nunca solamente como medio”[12]

 

Savater en su entrevista ya citada nos dice que: “ Por egoísmo racional, por egoísmo inteligente deberíamos intentar que este mundo fuera mas justo“ y prosigue, “ que un mundo injusto es un mundo inseguro “.[13]

 

He aquí uno de los retos  que tenemos que asumir en la educación posmoderna,  el de elegir seguir siendo cómplices de la eliminación del Otro como alternativa, o repensar el rol de la diferencia, echando mano de la BIOÉTICA

 

 

 

  1. 4  Cambio epocal de  paradigma

 

Es bueno destacar, que no podemos esperar que  la posmodernidad nos de  una interpretación uniforme del mundo, ni tampoco, reducirla en su  pluralismo  y relativismo radical. El nuevo paradigma, debe considerar una democracia heterogénea de proyectos vitales, ya que no  podemos desde ningún aspecto confundir la posmodernidad como consenso fundamental en busca de una suma mecánica de las convicciones humanas, en  síntesis, la posmodernidad no es antimodernidad.

 

Retomando a Hegel el Teólogo  Hans Hung en su libro » Proyecto para una ética mundial »  dice que  el concepto de cambio epocal de paradigma debe ser superado   en el  triple sentido Hegeliano: la modernidad debe ser:

Afirmada en su sentido humano, 

negada en sus límites inhumanos,

trascendida en  una nueva síntesis diferenciada y  holística -pluralista.[14]

 

La lógica que rige este proceso de desarrollo es la dialéctica. Por sí misma constituye un método de pensamiento. El método dialéctico se basa en que el movimiento, proceso o progreso, es el resultado del conflicto entre opuestos. De forma tradicional, esta dimensión del pensamiento de Hegel se ha analizado en términos de tesis, antítesis y síntesis. A pesar de que  Hegel no utilizó estos términos, resultan muy útiles para comprender su visión de la dialéctica. La tesis es la modernidad como momento histórico.  La modernidad presenta carencias que dan lugar a una oposición o antítesis, que genera una conflictividad interna. Como resultado de este conflicto aparece un tercer punto de vista, una síntesis que supera el conflicto conciliando en un plano superior la verdad contenida en la tesis y la antítesis. Esta síntesis se convierte en una nueva tesis que genera otra antítesis, dando lugar a una nueva síntesis, conformándose así el proceso de desarrollo intelectual o histórico.

 

  1. LA BIOÉTICA UN PUENTE  HACIA EL FUTURO

 

  1. 1  Emergencia de la BIOÉTICA

 

Los dos primeros autores que utilizaron el término “bioética” fueron el cancerólogo norteamericano V.R. Potter en un libro publicado en 1971 y el obstetra de origen holandés A. Hellegers que creó ese mismo año un centro para el estudio de la reproducción humana y la bioética adscrito a la Universidad de Washington.

 

La bioética ha nacido con la vocación de hacer de puente entre la cultura científica y la cultura humanística. Potter aspiraba a una disciplina que hiciera de puente entre las dos culturas, entre ciencia y humanidades. Su objetivo era la creación de un medio ambiente óptimo para la supervivencia de la especie humana en una forma aceptable de sociedad. Su punto de vista era antropocéntrico más que biocéntrico. Hellegers entendió la bioética sobre todo como “ética médica”, como un puente entre le medicina, la filosofía y la ética, como un diálogo. En el primer caso ha predominado la visión científico-filosófica, en el segundo la visión de la ética aplicada.

 

Esta doble orientación del nacimiento se sigue notando todavía ahora en la institucionalización de la Bioética: de un lado, proliferación de comités de bioética en las asociaciones profesionales de médicos y enfermeros, o en los hospitales, e introducción de la materia de bioética en las carreras de medicina (en conexión con le medicina legal y la ética médica tradicional o Deontología: Carta de los Derechos de los Enfermos en los hospitales estadounidenses basada en el concepto de “consentimiento informado”); de otro, las consideraciones de filosofía moral y jurídica sobre problemas científicos y médicos procedentes de los éticos.

 

Van Rensselaer Potter escribió el primer libro de la historia que llevaba por título el término BIOÉTICA; el propósito es el de contribuir al futuro de la especie humana promocionando la formación de una nueva disciplina: La BIOÉTICA, término de origen griego, compuesto por la palabra «bios», que significa vida y por la palabra «ethos», que significa comportamiento o conducta. De manera general, con el término BIOÉTICA se quiere designar el estudio de los problemas éticos que plantean hoy en día el desarrollo de las diferentes ciencias y tecnologías que pueden aplicarse, y por tanto influir o modificar la vida humana.

 

Potter justificaba su esfuerzo en el prefacio de la obra diciendo: «Hay dos culturas -ciencias y humanidades- que parecen incapaces de hablarse una a la otra y si ésta es parte de la razón de que el futuro de la humanidad sea incierto, entonces posiblemente podríamos construir un «puente hacia el futuro», construyendo la disciplina de la BIOÉTICA como un puente entre las dos culturas. Los valores éticos no pueden ser separados de los hechos biológicos. La humanidad necesita urgentemente de una nueva sabiduría que le proporcione el «conocimiento de cómo usar el conocimiento» para la supervivencia del hombre y la mejora de la calidad de vida».[15]

 

Para esta nueva ciencia, construida sobre la propia Biología, que incluye, además, la mayoría de los elementos esenciales de las ciencias sociales y humanísticas, propuso Potter el nombre de BIOÉTICA que corresponde, a su  vez, a una de las realidades culturales propias de la posmodernidad.

 

Se trata de enfrentarse, desde la perspectiva de una ética objetiva -una ética basada en sentido humano de las cosas- con los problemas difíciles que plantea la investigación biológica  y médica y sus numerosas aplicaciones técnicas.

 

Muchos reduccionistas se  preguntan: ¿ puede decirse que con los métodos de la Biología somos capaces de dar cuenta cabal de todo lo que hay en el hombre? De su inteligencia, de sus sentimientos, de su lenguaje, de su aspiración a la inmortalidad, de su búsqueda irrenunciable de sentido.

 

La respuesta de los biólogos es: -Dicho  objetivo lo debemos buscar desde su misma fuente que es la biología  como ciencia de la vida, como ciencia del hombre » el hombre es lo que es la biología» , el   hombre ha puesto en las cosas  y en el  mundo lo que él mismo ha reconocido.

 

La BIOÉTICA intenta relacionar nuestra naturaleza biológica y el conocimiento realista del mundo biológico con la formulación de políticas encaminadas a promover el bien social. Por ello, en su más amplio sentido, la BIOÉTICA puede referirse directamente al hombre mismo -ya sea a nivel individual, de población o de especie- o indirectamente cuando el problema BIOÉTICO afecta a su entorno ecológico, tanto si se refiere a los seres vivos (plantas o animales) como a la naturaleza inanimada. La BIOÉTICA consiste, por tanto, en el diálogo interdisciplinar entre vida y ética. En los 30 años transcurridos, la BIOÉTICA ha crecido de forma espectacular, habiendo llegado a decirse que «la BIOÉTICA  será la Etica del siglo XXI»[16]

 

Es por esto, que la Ciencia «sabiamente utilizada puede desvanecer horizontes sombríos y proporcionar la respuesta adecuada a los más apremiantes requerimientos de nuestro sustrato biológico: el hambre y la enfermedad. Evitar y afrontar estos permanentes desafíos a la imaginación y el conocimiento humanos es la gran tarea de la ciencia de cara al futuro»[17]. Por eso, es necesario que los científicos sean poseedores de verdaderas convicciones morales, para que su quehacer no excluya ni aleje al hombre de su mundo natural, ni lo diluyan en él, como un «objeto más a manipular».

 

  1. 2  La   BIOÉTICA como la Ética del siglo XXI

 

Asistimos en este comienzo de siglo y de época a una ruptura y derrumbamiento de viejos paradigmas, en cuanto a la concepción del mundo,  la sociedad,  la ciencia y el sentido de la  vida, de donde emerge la necesidad de la construcción de una nueva cosmovisión que oriente el camino y nos posibilite afrontar las nuevas realidades  y  así abordar el  nuevo siglo con optimismo.

 

Se ha pasado de un mundo predecible a un mundo impredecible, de una historia social lineal, a una sociedad sin fronteras y en completo movimiento  (dinámica); se nos exige, por lo tanto, preparar nuestro espíritu para el cambio, romper con viejos modelos mentales que  nos tenían presos en la cárcel de la subjetividad y abrir las puertas de  nuestra alma al futuro, que aunque incierto, debemos afrontar con dignidad.

 

  1. 3  La BIOÉTICA un diálogo Interdisciplinario

 

El vertiginoso avance de las ciencias y en especial  de la biología, la crisis epistemológica de los metarrelatos de la modernidad y la realidad de un mundo cada vez mas globalizado, hoy, más que  nunca, reclaman un  pensamiento interdisciplinario y pluralista que posibilite llegar a un «consenso básico minimal sobre  determinados valores, normas y actitudes  para una convivencia  humana digna».[18]

 

Desde esta perspectiva, La Declaración Universal de la UNESCO, junto con la  Convención Europea sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina,  han convocado a un debate abierto social e internacional, asegurando la libertad de expresión de las diferentes corrientes de pensamiento, socioculturales, religiosas y filosóficas con el fin de  Promover la creación, a los niveles adecuados, de Comités de BIOÉTICA independientes, pluridisciplinares y pluralistas.

 

Lo anterior constituye un claro mensaje de una    responsabilidad del hombre para con el planeta y el fenómeno que llamamos vida, » Responsabilidad de la comunidad mundial con  respeto a su propio futuro y  para con el mismo futuro, en todos los ámbitos de la sociedad y medio ambiente en general».[19]

 

  1. 4  La BIOÉTICA un Diálogo pluralista

 

Hoy ya no podemos hablar de una ética  del éxito y de las buenas  intensiones. Nos dijo el Profesor Guillermo Hoyos Vásquez en su conferencia el Centro del Pensamiento: basta  mirar los estantes de todas nuestras instituciones,  gremios y    hasta en los de nuestra casa para encontrar manuales llenos de principios éticos, derechos humanos y normas de comportamiento según las cuales sólo es  bueno todo aquello  que funciona o nos proporciona  beneficios, poder o placer; por lo contrario,  hoy se habla de una ética fundamentada en la  justicia  y la responsabilidad,  en el consenso básico del diálogo dentro de la pluralidad;  ya   que la ética » Que la modernidad consideró cada vez más como cosa privada, vuelve a convertirse, en la posmodernidad  por el bien del hombre en supervivencia para la humanidad; es un asunto público de primer orden”.[20]

 

Se trata de  reactivar   la bondad humana, expresada en el ejercicio de la fraternidad,  de su solidaridad, la sensibilidad  moral de   hombre en  cuanto  hombre, que le  duelo el otro, que  reconoce en el rostro del otro su semejante dentro de la diferencia, como  bien lo dice  Italo  Mancini en su libro «El regreso de los rostros»,  «Nuestro mundo para vivirlo, amarlo , no nos  viene dado por una mera teoría del ser, no nos  viene dado por los eventos de la  historia o por los fenómenos de la naturaleza,  nos viene dado por esos inauditos centros de alteridad que son los  rostros, rostros para mirar, para respetar y para acariciar».

 

3.CÓMO FUNDAR LA RESPONSABILIDAD

 

  1. 1  Cómo afrontar el futuro

 

La distinción entre hechos   y valores es  una   de las manifestaciones más prácticas y claras del sentido de humanidad de Hume o del aspecto del hombre como ser genérico en Marx, es una  negación de los significados naturales  y de   la consiguiente convicción de que el hombre sólo reconoce lo que él ha puesto en la naturaleza,  lo que el ha hecho. Dicho de otra forma: hay cosas que no se pueden hacer honradamente, éticamente, aunque se pueden hacer materialmente, y hay cosas que no se pueden dejar de hacer honradamente, aunque sí se pueden dejar fácticamente.

 

Nos dice Martínez Doral en su entrevista que: » Uno puede traicionar a su mejor amigo, pero no debe hacerlo. Puede enriquecerse a costa de otros, o explotar inicuamente a los demás, pero no debe. No todo lo que se puede fácticamente hacer, es justo. Hay límites humanos, límites éticos, límites impuestos por las leyes objetivas de la Naturaleza. Y también al contrario. No sólo hay cosas que no deben ser hechas, aunque puedan hacerse, sino también cosas que se podrían dejar y, sin embargo, han de ser hechas. Hay, en efecto, valores de la vida moral, ante los cuales no cabe ser indiferente, valores que nos instan y que nos obligan, aunque uno puede de hecho no tenerlos en cuenta.. Nos preguntamos si: ¿Es justo reaccionar de igual modo ante un escaparate o ante un accidente de carretera? En ambos casos, puedo pasar de largo. En el primero, no importa que lo haga; en el segundo, no debo hacerlo».

 

  1. 2  Cómo asumir el Reto    

 

En los últimos años, las ciencias biológicas han logrado metas espectaculares, especialmente en el ámbito de la Biología molecular. Dichos adelantos científicos   y  tecnológicos   han  permitido  crear nuevos fármacos; intervenir   órganos  antes inaccesibles y  aplicar tratamientos quirúrgicos con  la casi certeza de su recuperación  entre muchos otros procesos.  La explosión  biotecnológica de  las  últimas  décadas, en  el terreno  de  la  biología  molecular,  ingeniería genética,  fertilización asistida y  transplantes de órganos, hace que se  pueda crear vida y actuar sobre la  muerte. Lo anterior, es  motivo actualmente, del análisis  científico y ético llamado  «Proyecto Genoma Humano».

 

La manipulación genética, como cualquier otro progreso de la ciencia actual, plantea la cuestión de que no todo lo que es técnicamente posible es éticamente  deseable ni admisible aunque está muy extendida la opinión de que todo lo que se pueda hacer, se hará. Se plantea, pues, la libertad de investigación. ¿Quién debe decidir? ¿los científicos solos? ¿los moralistas? ¿los juristas? Desde hace ya bastantes años, la comunidad científica y la sociedad están de acuerdo en que la toma de decisiones debe ser la consecuencia de un diálogo interdisciplinar en el que participen los propios científicos junto con los filósofos, moralistas, teólogos, juristas, sociólogos, psicólogos, etc. En definitiva, es el diálogo propuesto por la BIOÉTICA.

 

 

 

 

 

 

  1. DECLARACION UNIVERSAL SOBRE GENOMA HUMANO  Y LOS   DERECHOS HUMANOS.

 

  1. 1  La BIOÉTICA

        “ un diálogo entre la vida y la ética”.

 

El  presidente de la Fundación  Ética Mundial el suizo y Teólogo  Hans Küng en su libro «Proyecto para una ética Mundial» dice: »  Los acontecimientos      sucedidos durante los últimos años han permitido   ver con claridad que el mundo en que vivimos no conservará posibilidades de sobrevivir mientras sigan existiendo espacios   para éticas diversas, opuestas o antagónicas. Un  mundo  único necesita un  talante ético, fundamental; esa sociedad mundial única no necesita ciertamente, una religión o una ideología  unitarias, pero sí alguna clase de normas,  valores, ideales y fines obligatorios y obligantes «.[21]

 

Dentro de éste marco de  referencia, en las  puertas del tercer milenio, el 11 de Noviembre de 1997, los 186 Estados miembros de la UNESCO aprobaron por unanimidad y aclamación la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, como resultado de cuatro años de trabajo de la Comisión Jurídica del Comité Internacional de BIOÉTICA (CIB) presidida por el Prof. Dr. Héctor Gros Espiell, Embajador y Delegado Permanente de Uruguay ante la UNESCO.

 

Dentro de este marco de referencia, el 11 de noviembre de 1997, los 186  países miembros de la UNESCO, acuerdan que: teniendo en cuenta el rápido desarrollo de la biología y de la medicina y convencidos de  la necesidad de respetar al ser humano no sólo como individuo sino también en su pertenencia a la especie humana,  reconocen la urgente necesidad de garantizar la dignidad  humana frente a las amenazas del uso inadecuado de las investigaciones de la biología y de la medicina, afirmando que el progreso de la biología y de la medicina deben ser empleados en provecho de la presente generación y de las futuras.

 

Por  tal motivo,  los 186 países garantes de la declaración subrayan la necesidad de la cooperación internacional a fin de que la humanidad entera pueda disfrutar de los aportes de la biología y de la medicina; reconocen la importancia de promover el debate público sobre la aplicación de la biología y de la medicina  en el marco de unos principios generales que puedan ser asumidos por países de muy diversas culturas, filosofías e intereses, evitando así confrontaciones innecesarias.

 

El texto, hace referencia a la necesidad de educar a la sociedad en BIOÉTICA y a institucionalizar la presencia de los comités de BIOÉTICA en la toma de decisiones. Así, los 186 países pertenecientes a la UNESCO reconocen en el documento la necesidad de:

 

  • Promover la educación en BIOÉTICA, a todos los niveles

 

  • Concientizar a los individuos y a la sociedad de su responsabilidad en la defensa de la dignidad humana en temas relacionados con la Biología, la Genética y la Medicina.

 

  • Favorecer el debate abierto social e internacional, asegurando la libertad de expresión de las diferentes corrientes de pensamiento, socioculturales, religiosas y filosóficas. Promover la creación, en los niveles adecuados, de Comités de BIOÉTICA independientes, pluridisciplinares y pluralistas.[22]

 

Recordemos que Kant en su crítica de la razón práctica nos dice, que el hombre es capaz de proponerse metas mas allá de toda experiencia posible; por eso, el mensaje para este milenio  podría concretarse en  la necesidad de volver a reconstruir los principios de justicia y responsabilidad, en invocar la utopía del principio de esperanza de  Bloch, mediante el ejercicio de nuestra responsabilidad para con nosotros, con nuestro semejante, el medio  ambiente y  nuestro  mundo futuro.


 

[1] HERNANDEZ, y Rodríguez Sergio, Introducción a la administración un enfoque teórico praáctico McGRW-HILL Pág. 71

[2] Op. Cit. Pág 116

[3] Las metáforas y el Cambio. Artículo de Aprendizaje Organizacional.

[4] Merlano A  Alberto. Vicepresidente Adminsitrativo de Ecopetrol en su conferencia  Administración centrada en el Hombre.

[5] Citado por Idalberto Chavenato en el libro la Adminstración de Recursos Humanos   Pág. 44 1

[6] McGREGOR DUGLAS. El lado humano de la Organización McGRAW-HILL. Pág.11

[7] CHAVENATO  Idaberto .Administración de Recursos Humanos. 2 Edición Ed. McGRAW-HILL Pag. 47

[8] McGREGOR DUGLAS. El lado humano de la Organización McGRAW-HILL. Pág. 5

[9] McGREGOR DUGLAS. El lado humano de la Organización McGRAW-HILL. Pág.  8

[10] Prigogine-I.Stengers. La nueva alianza, Metamorfosis de la ciencia. Madrid.19883

[11] SAVATER Fernando,  Artículo “ España es un país hispanoamericano”. El tiempo 11 de Febrero 2001.p 2-14

[12] WALKER  Ralph. Kant y la ley moral. Editorial Norma.1999.pag.14

[13] SAVAER. Op cit. 2-14

[14] Kung Hans.  Proyecto de una Éticva Mundial . Editorial Trotta. 1998  pág. 40

[15] LACADENA,J.R. 1992. Manipulación genética. En (M.Vidal ed.) Conceptos fundamentales de ética teológica, Editorial Trotta, Madrid,  pp.457-492

[16] LACADENA,J.R. 1997. Unesco, genoma humano y derechos humanos. Vida Nueva,

[17] MORENO Miguel, Revista de Derecho  y Genoma Humano nº 6, 1997, pp. 181-209.

[18] KUNG hans, Proyecto para una ética mundial, Ed. Trotta.p.p 46

[19] KUNG hans, Proyecto para una ética mundial, Ed. Trotta.p.p 28

[20] Ibidem, Pág.51

[21] LACADENA,J.R. 1997. Unesco, genoma humano y derechos humanos. Vida Nueva, 115: 8-10

[22] LACADENA,J.R. 1997. Unesco, genoma humano y derechos humanos. Vida Nueva, 2115: 8-10

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